Un suspenso aislado no siempre es un problema. Pero cuando se juntan varias de estas señales, suele ser el momento de buscar ayuda, mejor en el primer trimestre que en mayo.
1. «Lo estudio pero no lo entiendo»
Si tu hijo dedica tiempo y aun así no consigue explicar lo que ha estudiado, probablemente le falta una base de cursos anteriores. Estudiar más horas no lo arregla; hay que encontrar el hueco.
2. Las notas bajan en las asignaturas que encadenan
Matemáticas, física y química se apoyan en lo anterior. Cuando bajan de golpe, suele ser porque un tema clave no quedó claro y todo lo demás se construye encima.
3. Evita una asignatura concreta
Dejar siempre para el final los deberes de una misma materia, o decir «se me da mal», suele ser una forma de protegerse de la frustración.
4. Aprueba, pero de memoria
Hay alumnos que aprueban repitiendo ejercicios iguales a los de clase, pero se bloquean ante uno distinto. Funciona hasta que el curso sube de nivel, normalmente en 3.º–4.º de ESO o en Bachillerato.
5. Tarda mucho más que antes
Si los deberes que antes resolvía en media hora ahora le llevan toda la tarde, algo se ha quedado atrás.
6. Se acerca Selectividad y hay que subir nota
No hace falta ir mal para pedir ayuda. En 2.º de Bachillerato, unas décimas en la nota de admisión pueden cambiar la carrera a la que se entra. Puedes calcularla con nuestra calculadora de Selectividad.